martes 10 de noviembre de 2009

Un poema de Theo Roca.

Es la siesta. Tengo, sobre mi corazón,
el libro de Ishiguro Never let me go.
En la penumbra de la pieza, flota la mariposa gris que de noche
roe la ropa y hace el mismo ruido que los muertos hacen
cuando escarban los muros.
La veo golpearse contra el vidrio; su cuerpo es un solo ojo
hacia donde ella cree está la salvación. Y entonces digo
Señor, no me des la esperanza, la fe.
Señor, no permitas que me queme en la luz aparente
de los faroles a gas. He aprendido a caminar en la sombra,
a encontrar mi ropa, allí, el vaso de agua. He aprendido
a no tropezar con los muebles.
No me hagas pensar ahora, Señor, en el fuego.

miércoles 4 de noviembre de 2009

041109

Yendo de Córdoba a Oncativo, por la autopista,/
donde hay bañados negros, juncos y algunos patos,/
no me molesta que otra vez el transporte que es pésimo,/
me deje en la estación de servicio. Siempre hay gente/
que se sienta a hablarme mientras el chofer espera que bajen/
de la capital con la camioneta del taller. Siempre hay alguien/
que me dice cosas de su vida. Mientras el sol atardece, escucho/
la historia de otros. Amores, deudas, hijos. A veces/
caminamos hasta una canilla para buscar agua, vemos pasar/
los camioneros con sus mujeres, con el alborozo de sus/
putas abrazándolos por la cintura, compartiendo su cena,/
tendiendo sus hamacas, sus mesas de comer que comparten/
con los galgos de ahí./
Detrás del predio hay unos árboles. Ahí fumamos con un hombre/
alto y joven, que parecía triste. Dijo ir a la ciudad por su enfermedad./
No dijo otra cosa. Dijo enfermedad. Me preguntó qué hacía./
Me dio pudor decir: escribo. Dije solamente que enseñaba./
Después me dijo mirá. Un perro flaquito jugaba con un camionero/
a la pelota./

domingo 18 de octubre de 2009

el regalito para Lilí, mi vieja, en su día

mi madre es
un agua clara que corre por mis pies
viene desde antes de mí, va
hacia el árbol de las oscuras manzanas
que dora el sol

domingo 11 de octubre de 2009

2 poemas de "El monte de los árboles sogueros", Marcelo Dughetti

en invierno,
plantamos los árboles sogueros.

ahora,
cuando el calor funde la brea y al amor

frutos amargos cosecha nuestro mundo

el
árbol
en su altura,
con todos esos niños
colgados de su belleza.
________________________

los viejos compran la soga que les recomendaste
limpiaron las telarañas de la viga
y en un sueño abierto a los demonios
se colgaron
convencidos de tu palabra.
luego
te sentaste a mirarlos
tomaste el tramontina clavado en la manzana

cortaste

prolijamente

tu
lengua.


Nota: los dos poemas posteados fueron extraídos del libro El monte de los árboles sogueros, y pertenecen al poeta villamariense Marcelo Dughetti. Más información en http://www.edicionesrecovecos.com.ar/marcelodughetti.html

martes 29 de septiembre de 2009

2 poemas de "El caserío", de Carlos J. Aldazábal.

He levantado el muro.

Lo hice con cascotes del basural,
pedazos de ladrillos apilados.

El muro fue creciendo.

Sin embargo caía cada tanto,
queriendo señalar que nada dura,
ni siquiera el revoque de la historia.

He levantado el muro.

A su costado espero por los hijos.

Ellos vendrán muy pronto.

Soplarán desde lejos.

Llegarán del Perú.

Harán un caserío con la mugre.

****************************


Parición en el monte.

Abre las piernas a la sombra del árbol
y la cría resbala de la vida a la vida.

Pegoteada, pringosa.

La boca de la madre en la placenta
y los ojos lavados.

Así se llega al mundo.

Para correr.

Para que el tigre juegue.


Nota: estos poemas fueron extraídos del libro El caserío, editado por el suri porfiado en año de 2007, y pertenecen al poeta Carlos J. Aldazábal.
Más información en: www.elsuriporfiado.blogspot.com

miércoles 23 de septiembre de 2009

230909

en algún lugar, donde todavía es
el invierno de 1987, se levantan
las fogatas de la noche de san juan, en algún lugar
aún
las mazorcas de maíz
chillan y revientan
contra lo oscuro del mundo

en el rastrojo hay pequeñas víboras
tiernos nidos de ratas, y mi cuerpo
sin pechos, sin ira
sin nada
acostado entre los perros

en algún lugar, todavía
los peones terminan la jornada
asan su carne
y un pájaro rasga el silencio

lunes 21 de septiembre de 2009

210909

me pusieron
un cadáver sobre la mesa
una mariposa en la garganta

luego me pidieron:
habla

sábado 19 de septiembre de 2009

190909

desde la ventana, a mi espalda, viene
un chorro de luz
y me dibuja contra la pared, vieja,
con labores de rodillo

muevo mi mano
me trenzo el pelo, y la sombra
lo repite

ahora ella escribe el poema del humo
y la ceguera, piensa
como yo
en ambas

jueves 17 de septiembre de 2009

Los abusos de la memoria

Los regímenes totalitarios del siglo XX han revelado la existencia de un peligro antes insospechado: la supresión de la memoria. Y no es que la ignorancia no pertenezca a cualquier tiempo, al igual que la destrucción sistemática de documentos y monumentos: se sabe, por utilizar un ejemplo alejado de nosotros en el tiempo y el espacio, que el emperador azteca Itzcoatl, a principios del siglo XV, había ordenado la destrucción de todas las estelas y de todos los libros para poder recomponer la tradición a su manera; un siglo después, los conquistadores españoles se dedicaron a su vez a retirar y quemar todos los vestigios que testimoniasen la antigua grandeza de los vencidos. Sin embargo, al no ser totalitarios, tales regímenes sólo eran hostiles a los sedimentos oficiales de la memoria, permitiendo a ésta su supervivencia bajo otras formas; por ejemplo, los relatos orales o la poesía. Tras comprender que la conquista de las tierras y de los hombres pasaba por la conquista de la información y la comunicación, las tiranías del siglo XX han sistematizado su apropiación de la memoria y han aspirado a controlarla hasta en sus rincones más recónditos. Estas tentativas han fracasado en ocasiones, pero es verdad que, en otros casos (que por definición somos incapaces de enumerar), los vestigios del pasado han sido eliminados con éxito.
Los ejemplos de una apropiación menos perfecta de la memoria son innumerables, aunque conocidos. “Toda la historia del Reich milenario puede ser releída como una guerra contra la memoria”, escribe con razón Primo Levi, pero podríamos decir otro tanto de la URSS o de la China comunista. Las huellas de lo que ha existido son o bien suprimidas, o bien maquilladas y transformadas; las mentiras y las invenciones ocupan el lugar de la realidad; se prohíbe la búsqueda y difusión de la verdad; cualquier medio es bueno para lograr este objetivo. Los cadáveres de los campos de concentración son exhumados para quemarlos y dispersar luego las cenizas; las fotografías, que supuestamente revelan la verdad, son hábilmente manipuladas a fin de evitar recuerdos molestos; la Historia se rescribe con cada cambio del cuadro dirigente y se pide a los lectores de la enciclopedia que eliminen por sí mismos aquellas páginas convertidas en indeseables. Se cuenta que en las islas Solovetskiye se acababa a tiros con las gaviotas para que no pudiesen llevar consigo los mensajes de los prisioneros. La necesaria ocultación de actos que, sin embargo, se consideran esenciales conduce a posiciones paradójicas, como aquélla que se resume en la célebre frase de Himmler a propósito de la “solución final”: “Es una página gloriosa de nuestra historia que nunca ha sido escrita y que jamás lo será”.
Debido a que los regímenes totalitarios conciben el control de la información como una prioridad, sus enemigos, a su vez, se emplean a fondo para llevar esa política al fracaso. El conocimiento, la comprensión del régimen totalitario, y más concretamente de su institución más radical, los campos, es en primer lugar un modo de supervivencia para los prisioneros. Pero hay más: informar al mundo sobre los campos es la mejor manera de combatirlos; lograr ese objetivo no tiene precio. Sin duda ésa fue la razón por la que los condenados a trabajos forzados en Siberia se cortaban un dedo y lo ataban a uno de los troncos de árbol que flotaban por el curso del río; mejor que una botella arrojada al mar, el dedo indicaba a quien lo descubría qué clase de leñador había talado el árbol. La difusión de la información permite salvar vidas humanas: la deportación de los judíos de Hungría cesó porque Vrba y Wetzler consiguieron escapar de Auschwitz y pudieron informar sobre lo que estaba pasando. Los riesgos de una actividad semejante no son en modo alguno desdeñables: a causa de su testimonio, Anatoly Martchenko, un veterano del Gulag, regresó al campo, donde encontraría la muerte.
Desde entonces se puede comprender fácilmente por qué la memoria se ha visto revestida de tanto prestigio a ojos de todos los enemigos del totalitarismo, por qué todo acto de reminiscencia, por humilde que fuese, ha sido asociado con la resistencia antitotalitaria (antes de que una organización antisemita se apropiara de ella, la palabra rusa pamjat, memoria, servía de título a una notable serie publicada en samizdat: la reconstrucción del pasado ya era percibida como un acto de oposición al poder). Tal vez, bajo la influencia de algunos escritores de talento que han vivido en países totalitarios, el aprecio por la memoria y la recriminación del olvido se han extendido estos últimos años más allá de su contexto original. Hoy en día se oye a menudo criticar a las democracias liberales de Europa occidental o de Norteamérica, reprochando su contribución al deterioro de la memoria, al reinado del olvido. Arrojados a un consumo cada vez más rápido de información, nos inclinaríamos a prescindir de ésta de manera no menos acelerada; separados de nuestras tradiciones, embrutecidos por las exigencias de una sociedad del ocio y desprovistos de curiosidad espiritual así como de familiaridad con las grandes obras del pasado, estaríamos condenados a festejar alegremente el olvido y a contentarnos con los vanos placeres del instante. En tal caso, la memoria estaría amenazada, ya no por la supresión de la información sino por su sobreabundancia. Por tanto, con menor brutalidad pero más eficacia – en vez de fortalecerse nuestra resistencia, seríamos meros agentes que contribuyen a acrecentar el olvido-, los Estados democráticos conducirían a la población al mismo destino que los regímenes totalitarios, es decir, al reino de la barbarie.


Fragmento extraído del libro Los abusos de la memoria, de Tzvetan Todorov.

lunes 7 de septiembre de 2009

¿Nos vemos ahí?

Ciclo de poesía

INTERIORES

Te invita a la lectura y presentación de la poeta:

ELENA ANNÍBALI
-Córdoba-

En el "Ciclo de Ciclos"
Espacio Literario Juan L. Ortiz"
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini Corrientes 1543, Sala Jacobo Laks, 3º piso

Ciudad de Bs. As.
El jueves 10 de septiembre de 2009 - 19h.

domingo 6 de septiembre de 2009

Zamba del ángel.


Dijo mi madre que cuando
me lleve la vida a la ruta del pan
y ella falte a cuidarme
y no esté su consejo
ni esa luz que la sangre sabe dar,
habrá un ser que a mi espalda
con mi forma y con alas
y que ángel se llama, y es mi bien.

Dijo también que aquel ángel
invisible a todos y también a mí,
el que en aires de sombra
por un viento en el alma
me daría en su savia la verdad.
Así fue que seguro
eché rumbo a la vida
con la fuerza del ángel en mi andar.


Después, con el tiempo me fui
por soles que van a la ansiedad,
pero el ángel no estaba
lo perdí por la infancia,
de la escuela a la casa, tiempo ayer...
Soledad del intento
de gritar con los sueños
la verdad que en el hombre no se dio.

Cuando la luna en su viaje
me rompe las noches en un ángel de alcohol,
me desangro en las mesas
y la luz de un amigo
es el ángel que guarda mi dolor,
y la calle me junta
con un ángel distinto,
con un hombre cualquiera, como yo.

Duele saber que la cosa
que quise de niño era piel de ilusión,
y que el ángel camina
con los pies del cansancio
que nos trepa a la vida por luchar,
y se muere el relato
de la madre que un día
nos dio un ángel de guía con su amor...


Letra y Musica: Hugo Díaz y Ariel Petrocelli
Canta: Alfredo Abalos

jueves 3 de septiembre de 2009

Invitación

viernes 21 de agosto de 2009

210809

si no supiste alumbrar
tu pedacito de muro
tu casa
¿porqué emprender el viaje?

¿qué llevarías?
¿el ladrillo rojo de tu corazón?
¿el amargo pan de los días?

más te valdría hincar la pala
la rodilla
en la tierra de tu huerta
y esperar que nazca un durazno
su negro hueso
su claro zumo

miércoles 19 de agosto de 2009

Editorial Cartografìas invita



Marcelo Fagiano presenta el libro de poemas "Las florecillas del diablo"
Con la actuación de Chiochi Cardarelli (Fragmento de Teatro Unipersonal)
y la proyección de videos poéticos.

Entrada libre y gratuita. Sàbado 22 / 21hs./ La Copla

Se adjunta afiche de la presentación.

Los esperamos.
Editorial Cartografías.

lunes 17 de agosto de 2009

170809

no viste
-no quisiste ver-
tus muertitos creciendo bajo la cama
junto a los juguetes perdidos
el cepillo de carey
las gordas arañas con sus hijas

estás de este lado

eso sí:
confundida
errada
ardida

domingo 16 de agosto de 2009

Taller de iniciación-Alejo Carbonell


Nuevo libro de Alejandro Nicotra

Ediciones del Copista y la Biblioteca Córdoba
tienen el agrado de invitar a la presentación del libro
De una palabra a otra, de Alejandro Nicotra
(Ediciones del Copista, Col. “Fénix”, Córdoba, 2008).

El acto contará con la participación del autor
y de los poetas y críticos
Elisa Molina y José Di Marco.

Tendrá lugar en la sede de la
Biblioteca Córdoba, 27 de Abril 375, Córdoba,
el jueves 20 de agosto de 2009, a las 19.30 hs.
La entrada es libre y gratuita.

sábado 15 de agosto de 2009

La vida


"La vida no es lo que tú crees. Es un agua que los jóvenes dejan correr sin saberlo, entre los dedos abiertos. Cierra las manos, cierra las manos, rápido. Reténla. Ya verás, se convertirá en una cosita dura y simple que uno roe sentado al sol"
Fragmento de Antígona, de Jean Anouilh.
Imagen: La memoria, de René Magritte.

lunes 10 de agosto de 2009

100809

A Leticia Ressia, Alejandro Schmidt, y Martín Araujo
por haber hecho luminoso el día

quiero cortarme el cabello
dárselo a las niñitas para que hagan
pelucas para muñecas, o para santas
venidas a menos

quiero quemar mi ropa
en la orilla, hacer
que la luz de los incendios
no aleje al tigre

que lo acerque

me preparo para ser
pez dorado que remonta
el agua oscura del xanaes

no por ser heroico animal que corre
hacia la muerte
sí para ver desde adentro
la muy humilde flor del alga
su tierna persistencia

si me come, con su fuerza,
el remolino
la tormenta
que sea
con los ojos abiertos
abiertos

martes 4 de agosto de 2009

Invitación-Acuario de la morsa.


Caballo Negro Editora presenta el nuevo libro de Silvina Mercadal, "Acuario de la morsa".
Fecha: Jueves 13 de Agosto.
Hora: 20 horas.
Lugar: Ochentoso Retro Bar.
Dirección: Ayacucho 333.
Presentación: a cargo de Adriana Canseco.

miércoles 29 de julio de 2009

Ana Társia.











Nota: las imágenes aquí expuestas pertenecen a la artista Ana Társia, y fueron subidas con la debida autorización de la misma.
Los nombres de las obras en el orden en que aparecen son:
1-Familia de Villa Crespo.
2-Un domingo cualquiera.
3-Y demás deudos.
4-Señales y tabaco.

domingo 26 de julio de 2009

Del hijo-Lucas Tejerina.

Le acabé adentro.

Por bronca
por impotencia
por resentimiento,
dentro
bien adentro,
por amor
por lo que nos hicimos
porque no pudimos
dejar de querernos.

Porque estoy vencido.

Por nuestro pasado.

Porque soy un filo
que está sin cuchillo,
porque soy el nudo,
la estaca y el grito.

Le acabé adentro,
porque quiero un hijo,
porque la quiero
y porque no la quiero
y porque estoy cansado
y me siento viejo.

Por eso, y por cosas
que olvidar prefiero,
le acabé adentro.

Porque cuando pienso
en mi viejo lloro,
porque cuando pienso
en mi vieja lloro,
porque extrañaba
mi carne en su carne,
y porque estoy solo
y por las mil noches
que antes de acabar
suplicaba
que le acabara dentro.

Por hijo de puta.
Porque cuando pude,
pudo y quería
llenarse de mí,
elevar su vientre
a la categoría
de los nueve meses,
me negaba siempre.

Porque al proponer
las demoliciones,
nunca me pensé
solo y demolido.

Porque no la olvido,
porque hubiera sido
diamante perfecto
muy bien escondido
dentro de la piedra
su hijo y mi hijo,
porque estoy buscando
demorar mi muerte,
porque las palabras
ya no me contienen,
porque quiero verme
en ese que viene,
porque ya no quieros
oñarmede niño y anciano
que se encuentran siempre
y nunca – nada - dicen,
porque cuando hablamos
de llegar a viejos
ella estaba sola
y yo estaba muerto.

Porque hubiera sido
algo hermoso y bueno
que una parte suya
me acompañe siempre.

Bien adentro y mucho,
como una sucesión
de puñales secos.

Porque estoy enfermo
del mundo y su fuego
que me cuece lento
el amor y el odio,
y este pensamiento
que lame mi semen,
mi calva y mis huesos:
¿ cómo hubiera sido su hijo y mi hijo ?

¿ cómo hubiera sido ?

Para leer más de este autor, su página es Cuarteto bolche.

jueves 23 de julio de 2009

Algunitas... (a pedido de)
























/algunitas poetas que conozco mueren por morirse
muy jóvenes,
muy putas,
y extremadamente talentosas
(pero el orden puede variar)/
/he contado:
dos que esperan meter la cabeza en el horno,
una, meterse el seconal en la garganta,
otra se abre, cada tanto,
las venas
por si allí encuentra
el caudal imaginativo/
/cuando notan a Fulano en una reunión,
ponen cara de buey zonzo,
sofocan las risitas,
y le hablan de ‘Fucó’
o ‘Deguidá’,
por si sus reputa-
ciones
ascienden
oh, sí, de algo hay que hablar
en el poema
mucho mejor si es sobre
la Gran Tragedia de Sus Vidas,
nenas que papi abandona,
que mami desama,
que cobayo muere aplastado
por camión lechero
femmes fatales
de todas maneras/

qué pena que yo sea provinciana
haga la siesta,
vea los simpsons
y que jamásmente logre comprender
cómo carajo se convierte una
en poeta de endeveritas

jueves 16 de julio de 2009

Shhh...



Eulogia Tapia en La Poma
al aire da su ternura
si pasa sobre la arena
y va pisando la luna.

El trigo que va cortando
madura por su cintura
mirando flores de alfalfa
sus ojos negros se azulan.

El sauce de tu casa
está llorando
porque te roban, Eulogia
carnavaleando.

La cara se le enharina
la sombra se le enarena
cantando y desencantando
se le entreveran las penas.

Viene en un caballo blanco
la caja en sus manos tiembla
y cuando se hunde la noche
es una dalia morena.


Manuel J. Castilla, Cuchi Leguizamón.

martes 14 de julio de 2009

Los arcoiris

"Buscando más pichis en otros cerros, una mañana pudo ver la Gran Atracción. (...)
Mirando al sur, se había formado un arco iris. Suavecito: la bruma gris fue tomando color -primero anaranjado- y era como un un humo de color muy liviano. Después hizo su forma de arco; era un humito naranja y verde tratando de dibujar un arco, lejos, en el sur.
Una de las puntas del arco se apoyaba en el mar, al este. La otra, se perdía por el oeste, sobre la zona del canal. De a poco, el arco fue tomando colores y haciéndose más nítido y él ya no lo dudó(...) Era raro. ¿No sería un truco de los ingleses? Seguro que era un truco de los ingleses -pensó entonces-, y la Gran Atracción que sucedió después se lo acabó de confirmar.
Y entonces escuchó un Pucará. Venía volando bajo, a ras del cerro. Pasó tan cerca que pudo ver los bigotes del piloto argentino, pegados al micrófono. (...)
Atrás vinieron los del montón -pasaron ocho, pasaron dieciseis-, y mirando eso que pasaba le parecía una letra "ve" gigante, y después calculó que serían el doble y ya no los pudo contar porque contra las colas venían pegados tantos más, que el cielo arriba se oscureció, las piedras se movieron del ruido, y empecó un frío fuertísimo, por la sombra que hacían y el viento que soltaba la cortina de aviones volando bajo, camino al sur, al arco iris. ¡Seguro que fue un truco de los británicos! (...)
Por eso llamaron al acontecimiento la Gran Atracción, los que pudieron verlo.
Lo que él vio desde esa cresta, fue que al llegar al cielo azul, la "ve" de aviones se quedó pegada contra el aire, incrustada en lo azul y que después los avioncitos se desparramaron por el azul y empezaron a deshacerse sin caer."

Fragmentos de las páginas 97, 98, 99 de Los pichiciegos, de Fogwill.

Llegó y se fue.

Como no la esperaba, vino y me abandonó.

Pero volverá, con las mismas promesas y las mismas histerias y perfumará
mis caricias con su hermosa geografía, como una serpiente, como el arco iris
que hace llorar a los aviadores.

La serpiente arcoiris, Jorge Carrol.

domingo 5 de julio de 2009

050709

yo preparaba un gulash cuando entraron
a mi cocina
los fantasmas

en punta mi hermano
no mayor que en la hora de su muerte

más atrás, mi abuelo,
prendido al cabestro de un alazán finísimo
con los ojos de muchos de nosotros
el corazón quebrado

después los santos
que, por años,
echaron su lumbre de miedo
a la vera de mi cama

por días los escuché retozar en el césped de mi patio
reír bajo el agua y el sol enfermo de julio
roer las cortinas, despedazar
como ratas
el empapelado

¿quién ocupa, ahora, este lado de la puerta?
¿quién de nosotros llama,
en su nombre
a la noche?

miércoles 1 de julio de 2009

Megafón, o la guerra

"...¡Otro caballo de lechero en la calle, y a estas horas! ¡Amado Dios y Padre Celestial, Adonahi, Jehová, Eloim, dale gracia a ese pobre caballo que está trabajando, para que no ande con hambre, ni con sed, ni cansado, ni enfermo! ¡Dale gracia para que quien lo maneje no lo maltrate! ¡Así sea hoy y todos los días que le toque vivir! ¡Así sea con todos los animales que ayudan a los hombres..."

"Los asediadores y el asediado, asomándose a los ojos del fundador, vieron un orbe de florestas enmarañadas que se abrían como flores monstruosas o estallaban como arcabuces en sus tormentas; de guerreros indios y explotadores de coraza y morrión. Vieron ojos de pumas y de timbúes acechando en la oscuridad; piraguas llenas de combatientes desnudos y sigilosos yacarés deslizándose a las aguas. Y vieron los párpados llorosos de Lucía Miranda en su cautiverio, y las jetas cobrizas de Mangoré y Siripo bramando de pasión como sementales, y la panza ripiosa del clérigo Del Barco Centenera, y el agudo perfil del señor Concolorcorvo.."

Nota: Los fragmentos pertenecen al libro "Megafón, o la guerra" de Leopoldo Marechal.
págs.: 106, 118, 119.
Editorial Seix Barral.

Lo que esperábamos.


Mañana Jueves 2 de Julio, en Independencia 488, Nueva Córdoba, Carla Slek presenta su libro

Ultimo recurso.

Hora: 20, 30

Presenta: Alejo Carbonell

Editorial: Recovecos



jueves 25 de junio de 2009

250609

besale el vestidito a nuestra señora
me dijo la vieja, y yo puse
mi boca sin fe
sobre el encaje, mugriento
de lágrima y besos
en los ojos hundidos
en el pie de celeste carnadura

por la calle de arriba venía el ancho río del hombre
por la calle de abajo venía el ancho río de las ratas
mordiendo la sobra
el desperdicio de la feria
el sol filtrado por las bocas de tormenta

después del teatro lo vi a mate
sentado en la placita, pensante como un cristo viejo
me arrimé, le pregunté si fumaba
y entre los dos tomamos la comunión
de un tabaco agridulce, que subía
derechito al cielo

sábado 20 de junio de 2009

Sylvita Plath, ¿sos vos?
























Nota: La imagen pertenece a Caryn Drexl

viernes 19 de junio de 2009

Gracias, Incomunidade

Las tres traducciones

jueves 18 de junio de 2009

180609

algunos mueren como los conejos
mirando la luz
de su propio exterminio

no esperan tomando la sopa fría
su pastilla del corazón
oliendo la propia
sostenida
corrupción de la carne

amanece y alguien entra
al cuarto oscuro, el televisor
alumbra los ojos vacíos
como el de las muñecas
en el estante

afuera
el árbol se mueve un poco
y más atrás los autos

después la vida de siempre
como siempre

domingo 14 de junio de 2009

Esperando a Godot

"El 19 de noviembre de 1957 un grupo de inquietos actores se preparaba para salir a escena. Eran los miembros de la Academia de Actores de San Francisco. El público ante el que iban a actuar estaba formado por 1.400 presos de la Penitenciaría de San Quintín. Nadie había representado allí desde que Sara Bernhardt lo hizo en 1913. Ahora, cuarenta años después, la obra escogida, principalmente por no tener papeles femeninos, era Esperando a Godot, de Samuel Beckett.
No es, pues, de extrañar que los actores, y Herbert Blau, el director, estuvieran recelosos. ¿Cómo iban a presentarse a uno de los más difíciles auditorios del mundo con una obra tan marcadamente oscura e intelectual y que casi había producido tumultos en los más sofisticados públicos de Europa Occidental? Herbet Blau decidió preparar al auditorio de San Quintín para lo que iba a presenciar. Compareció en el escenario y se dirigió al repleto y oscuro comedor Norte, convertido en un mar de vacilantes cerillas que los presos lanzaban por encima del hombro después de haber encendido sus cigarrillos. Blau comparó la obra con una pieza de música de jazz: " a la cual uno debe estar atento para descubrir en ella todo lo que uno crea poder descubrir". Del mismo modo tenía la esperanza que habría diversas interpretaciones, diversos significados personales para cada uno de los asistentes a Esperando a Godot.
El telón se alzó, la obra dio comienzo. Y aquello que había desconcertado a los sofisticados auditorios de París, Londres y Nueva York, fue inmediatamente asimilado por un público de presos. El escritor de Recuerdos de un estrenista (Memos o a First-Nighter), en las columnas del periódico del penal, el "San Quentin News", dijo:
"El trío de forzudos, de prominentes bíceps, que había plantado sus 642 libras en el pasillo, esperaban que saliesen chicas y cosas divertidas. Cuando esto no ocurre manifiestan su enojo y en voz alta empiezan a decir que en cuanto se apaguen las luces se largan. Estaban en un error. Escucharon y observaron dos minutos más, y se quedaron. Se quedaron hasta el final. Estaban temblando".
Un periodista del Chronicle de San Francisco, que estuvo presente, hizo notar que los presos no encontraron la obra difícil de entender. Uno de ellos le dijo "Godot es la sociedad", otro: "Es el exterior". Uno de los maestros de la prisión es citado diciendo: "Ellos saben lo que significa esperar..., sabían que si por fin Godot hubiese llegado, habría sido un engaño"

Fragmento del capítulo introductorio a El teatro del absurdo, de Martin Esslin.
Editorial Seix Barral, S.A.
Barcelona, 1966

viernes 5 de junio de 2009

Dos poemas de Yehuda Amijai

Encontré un periódico

Encontré un periódico de hace veinte años,
de la semana que nos separamos. Todo estaba
escrito en él, salvo la separación.

Tú me enterrarás.
Tú me enterrarás.
Cosas así decíamos entonces
con las mejillas unidas y alejados de la muerte.

A veces me olvido y paso por calles
que ya no son nuestras, abro postigos
con calma. “No se vayan, sólo he salido
a comprar”. O voy a casas
a preguntar, como se hacía antes: ¿Ha venido?
Cada año ha venido. El año que viene vendrá.

Y mirada hacia atrás que dura años,
y mano en la frente como antaño.

Estoy ardiendo.
Estoy ardiendo.
Cosas así decíamos entonces.
Bastaba con que uno ardiera
para prender con su fuego al otro
y el resto de su vida.


Desde entonces

Caí en la batalla en Ashdod
en la guerra de la Independencia.
Mi madre dijo entonces, tiene veinticuatro años,
y ahora dice, tiene cincuenta y cuatro años,
y enciende una lamparilla
como velas de cumpleaños,
velas para soplar sobre una tarta.

Y desde entonces mi padre ha muerto de dolor y pena
y desde entonces mis hermanas se han casado
y han puesto mi nombre a sus hijos,
y desde entonces mi casa es mi tumba, y mi tumba – mi casa.
Porque caí en la pálida arena
de Ashdod.

Y desde entonces los cipreses y los árboles frutales
entre Negha y Yad Mordekay
caminan en un lento cortejo fúnebre,
y desde entonces todos mis hijos y todos mis padres
son huérfanos y están solos
y desde entonces todos mis hijos y todos mis padres
caminan juntos con manos entrelazadas
en una manifestación contra la muerte.
Porque caí en la guerren la blanda arena de Ashdod.

Me cargué a mi compañero a la espalda.
Y desde entonces siempre siento su cuerpo muerto
como un pesado firmamento sobre mí,
y desde entonces siente mi espalda arqueada debajo de él
como un segmento convexo de la bola del mundo.
Porque caí en la terrible arena de Ashdod, y no sólo él.

Y desde entonces me compenso por mi muerte
con amores y banquetes sombríos,
y desde entonces soy yo que en paz descanse,
y desde entonces no quiero que el Señor vengue mi sangre.
Y desde entonces no quiero que mi madre llore por mí
con su hermosa y precisa cara,
y desde entonces lucho contra el dolor,
y desde entonces camino contra mis recuerdos
como quien camina contra el viento,
y desde entonces lloro por mis recuerdos
como quien llora por sus muertos,
y desde entonces apago mis recuerdos
como quien apaga el fuego,
y desde entonces estoy tranquilo,
porque caí en Ashdoden la guerra de la Independencia.

“Los sentimientos se han agitado”, se decía entonces, “Las esperanzas
han aumentado”, eso se decía y ya no se dice,
“Las artes han florecido”, decían los libros de historia,
“La ciencia ha prosperado”, eso se decía,
“El viento de la tarde les ha enfriado la frente
ardiente”, se decía entonces,
“El viento de la mañana les ha alborotado el cabello”,
eso se decía.
Y desde entonces los vientos hacen otras cosas,
y desde entonces las palabras dicen otras cosas,
(no me miréis como si estuviese vivo),
porque caí en la blanda y pálida arena
de Ashdod en la guerra de la Independencia.

miércoles 27 de mayo de 2009

Alejandro Schmidt en Córdoba


Para los miopes y cómodos:
El jueves 28 de Mayo Alejandro Schmidt leerá Videla y 60 poemas breves.
En estos días.
.
.
Como un jazmín negro
alzado por la lluvia
recibe su dolor
la patria
.
a un lado del cielo
permanecen
tu alma
y las antenas
.
se ha retirado la belleza
o no la reconocemos
ya
en el fuego
.
es tanto lo que quisimos hacer
lo que sabemos
.
¿Servirá solamente
amar esa planta que sube rota por la oscuridad?
.
.
Alejandro Schmidt
Lugar: Subsuelo de la Casona Municipal
Av. Gral. Paz y La Rioja
Hora: 19, 30
Otros buenos poetas: Alejo Carbonell y Lucas Tejerina

viernes 22 de mayo de 2009

Jacques Prévert-Pater Noster


Padre Nuestro que estás en los cielos
quédate allí
y nosotros nos quedaremos en la tierra
a veces tan hermosa
con los misterios de Nueva York
y los misterios de París
que bien valen los de la Trinidad
con el pequeño canal del Ourcq
la Gran Muralla China
el río de Morlaix
los caramelos de Cambray
el océano Pacífico
y las dos fuentes de las Tullerías
con los hijos buenos y los tipos malos
con todas las maravillas del mundo
que están aquí
simplemente en la tierra
al alcance de todos
esparcidas
maravilladas ellas mismas de ser tales maravillas
y sin atreverse a confesarlo
como una bonita joven desnuda que no se atreve
a mostrarse
con las espantosas desgracias de este mundo
que son legión
con los legionarios
con los torturadores
con los amos de este mundo
los amos con sus sacerdotes sus traidores
y sus reitres
con las estaciones
con los años
con las chicas bonitas y con los viejos verdes
con la paja de la miseria pudriéndose bajo el acero
de los cañones.

viernes 15 de mayo de 2009

150509

me enamoro de ud. señor juan gelman, me enamoro,
como las maestritas lo hacen del reader’s digest y de corín tellado,
como las azafatas, de la luz violeta y las postales de rodolfo valentino
como las adolescentes de ellas mismas cuando,
desnudísimas
se miran en los espejos nebulosos de sus baños

me enamoro de ud. señor juan gelman, desde este pueblo enfermo
donde hiede la costra de los muertos
la fiebre de los vivos
mientras preparo el café de la mañana
y lavo el orinal de mi padre enfermo
y más tarde trabajo y a la noche escucho
big bill broonzy
poniendo en orden el huerto, quemando
las alimañas
haciendo que lo perdido valga
que la tía escolástica labore sus telares

si supiera señor juan gelman cómo los ojos de ud.
me parecen así de bonitos
y contando sus trapos, sus fulgores,
considerándolo a la luz amarga de mi amor
me veo no tan joven, no hermosa,
pero sí verdadera, y ya no me alcanza
el pudor mentiroso de los desnudos ante sí
o ante los otros
para callarme, señor juan gelman
para callarme

sábado 2 de mayo de 2009

Invitación


lunes 20 de abril de 2009

200409

hace un tiempo aquí hubo caballos,
los mensuales cruzaban, por la ruta,
cargando la carne dorada
de las perdices,
las adolescentes escribíamos, con trozos de velas,
mensajes pornográficos en los vidrios de la gruta
de santa rosa de lima

ahora manejo por la 36 y sólo se escucha
el frufrú de la soja
los aviones cargados de roundoup
que se desplazan con un sonido antiguo de dirigible
emanando una neblina tornasol que arrastra
el mismo viento que silba en las taperas

no sé si esto sea el estrago,
la podredumbre

sé que cuando miro, algo sospechoso y sombrío
ingresa a la zona de mis huesos
como la verde mosca
que corrompe la pulpa de los potros

domingo 12 de abril de 2009

Editorial Cartografías-María Reineri